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ANTOLOGÍA: ESTEBAN GOVEA

70325123_1353046818180791_7193975615555371008_nESTEBAN GOVEA (1988). Poeta, narrador y guionista nacido en Guanajuato y radicado en la Ciudad de México desde 2006. Tiene licenciatura y maestría en filosofía por la UNAM, con especialidad en estética. Estudió guion de cine en el CCC. Es autor de Sexto sol, La música cósmica y La poética robot, todos ellos disponibles en Amazon.

 

La carretera

Había perdido el centro
como dicen psicólogos pop
y metafísicos new age
como un electrón errático
por el espacio interatómico
la carretera o el cosmos es lo mismo
la carretera de México-Toluca
como un héroe psicótico
inmortal pero esquizoide
intoxicado de un ron innominable
huyendo no sé de qué pero de algo
que me lanzaba allende el raciocinio
una necesidad mamífera
de ulular aullar andar bajo la luna
correr vastos espacios primigenios
la rispidez del pasto su verdor
su apenas luz bajo los cielos infinitos
como otros tantos átomos galácticos
allende el propio espacio interatómico
o el cosmos que es lo mismo
como un consorte de lentas bailarinas
y luego la vuelta la razón
por qué me había salido del autobús
porque pensaba que me iban a matar
había estado vagando
por bordes que no recuerdo
en un kilómetro ignorado
de aquella carretera
tan distante del cosmos en realidad
acaso igual de despiadada
pero mucho menos bella
la vuelta al borde de la carretera
los dedos rozando el filo de la barra de contención
las luces binarias de los autos
para nada siderales
el zumbido y el claxon
y el frío y kilómetros delante
hasta una gasolinera
sin nada en especial excepto acaso
para mí que fue un refugio
los overoles de los empleados reconfortantes
el olor casi bendito a gasolina
un café de máquina
resabio de súbita lucidez
y la resaca de entender
quizás o que estoy loco
o que nada importa a fin de cuentas
o que estaba dispuesto a perderme
pero el vientre del abismo me escupió.

 

Ciudad de Tláloc

En la lluviosa metrópoli
inalienable de Tláloc
los empapados peatones
hallamos el refugio de una madre sucedánea
que nos acoge en su vientre iluminado de neón
por $6.50 hasta el Estadio Azteca
y en la embrionaria semipenumbra
somos un rato hermanos anacrónicos
arrullados por la música romántica
incubados al calor del aire acondicionado
de cuando en cuando deteniéndonos
para acoger un nuevo transeúnte
a quien le basta un buenas noches
para quedar afiliado a la camada
hasta que cada uno en su parada respectiva
sea parido de nuevo
a la ciudad que azota Tláloc con su furia.

 

Lágrimas

Si no fuera por las lágrimas
la sal anegaría nuestras entrañas
en la sangre cuajarían témpanos de sal
y al final de la vida seríamos gárgolas
de tanto sufrimiento endurecido.

 

Monólogo de una mujer bonita

Abordo el autobús rumbo al trabajo
odiando de corazón
los jueves en que el coche no circula
pago mi pasaje y estornudo
un joven me cede su asiento
y saca del bolsillo un pañuelo desechable
mi espejo portátil es un altar
enmarcado de plástico
para invocar mi cara
durante el diario ritual del maquillaje
soy rápida y sobria con el rímel
frugal con el rubor
con el brillo labial minimalista
practico una gimnasia
de músculos faciales
pruebo mi gama de expresiones
me beso a mí misma en los labios
verifico el disparo de mi mirada
llega un mensaje
un poema original llamado como yo
escrito en fiebre nerudiana
y qué hastío
a veces quisiera contestarle
sin emperifolles ni ornamentos
que no me escriba más
decirle tus poemas no son malos
(aunque sí lo son)
pero no me importas tú
más allá de tu persona literaria
(aunque no me importe ni eso)
y tus palabras nada pueden contra ese hecho
ningún poema lo podría
hay en mi escritorio un cajón que los vomita
anónimos firmados logrados mediocres sonetos proemas epigramas antipoemas
nocturnos romances silvas y jaikús
todos me nombran con el mismo lenguaje
con mayor o menor fortuna
hacen el inventario milimétrico de mis virtudes
me petrifican en mármol me ponen sobre el pedestal
yo no soy ninguna santa no me alaben yo no soy catapulta al cielo pasaporte a la felicidad ni mi boca mana elíxires
yo no soy la salvación dejen ya de cifrarme en endecasílabos no me suban al altar de sus
palabras no me endiosen
no concluyan que me aman o me quieren o desean
como si hubiera que justificarlo
mientras esperan con matemática torcida
sufragar mis caricias con sonetos

me dicen que soy bella
como si lo hubieran descubierto
todos me dicen que soy bella
según sus términos y posibilidades
el requiebro es siempre igual
y la gente gravita en torno mío
estornudo y alguien
ya me ha acercado un pañuelo
si olvido mi pluma habrá quien con gusto
me ceda la suya
siempre hay para mí
un asiento en el ómnibus un lugar en la fila un teléfono celular una puerta abierta una prerrogativa un cristiano gentil que me empuje el coche cuando se acaba la corriente
quien se muera por mí
quien se desviva
y piensan
que por estar al tanto de ello
y no corresponder sus esperanzas
soy una perra ingrata una sombra fatal la perdición
porque a pesar de lo que hagan
desesperados
y no obstante lo que digan
no podrán conquistarme
pues no saben que no soy
el trofeo del campeonato de machos alfa
y sufren y blasfeman
hacen el tango agónico del malherido
volviéndome a mí la victimaria
la responsable de mis genes
la tejedora de sus delirios
sin saber
que ellos son los celadores
del calabozo de una imagen.

 

Manifiesto

Mis abuelos no eran revolucionarios
ni refugiados españoles
ni soy hijo de artistas ni intelectuales ni extranjeros
ni de sesentayochistas
ni vengo de la metrópoli
ni he viajado a Asia para hacer un poemario
que trascienda las más gris y pinche realidad pequeñoburguesa de departamento de siete por seis con un baño que por las noches derrama mierda inevitablemente
yo no tengo a quien cobrarle mis muertos
ni debo a partido alguno mis publicaciones
ni me gusta hacer proselitismo cultural
ni estudié en el Madrid
ni el posgrado en Francia
yo no he ganado premios internacionales con el nombre de un poeta muerto
ni repito a Vargas Llosa ni leo Letras Libres
ni le daría la mano al presidente
ni tengo un agente literario
ni me paso el tiempo hablando de la de-construcción posmoderna de la experiencia de la otredad como constante trans-subjetivizadora de la poética contemporánea
ni tengo hueso ni pertenezco al sindicato
ni tengo poética propia que reduzca el arte a otra cosa más cómoda
ni soy un lumpen ni un malandro
por eso nadie tiene interés en publicarme
y descubro
que hay una línea interminable de culos que lamer
y que ninguna editorial quiere tener nada que ver con estas letras
que ya ni los poetas leen poesía
y que en general la vida de escritor es tan ingrata
que más me hubiera valido ser abogado o político
dedicarme a las cosas y al dinero
y olvidarme de este impulso del espíritu

¿pero qué puedo hacer si solo sé
esta mampostería de las palabras
este oficio que trato de ejercer
de la manera más sincera?

yo me dedico a ser
soy escribiendo
y diario me levanto a arar el verso
con palabras apretadas en la garganta
y existo porque insisto y me resisto
porque aunque no quiero
ser adalid ni campeón
proxeneta ni estraperlista ni especulador
ni especialista de escuela
ni devoto
ni estudiante
ni guarura de editor ni de autor viejo
quiero decir que soy poeta
contra todos los obstáculos soy poeta
contra el silencio contra la indiferencia soy poeta
y ahí les voy.

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