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UNA CITA EN EL TALLER DE JUAN JOSÉ COBOS

Orgulloso de ser un artista de Santander y oriundo de Bucaramanga, Juan José Cobos es egresado en arquitectura de la Universidad Santo Tomás, y graduado como escultor en The Florence Academy Of Art, de Italia. Su arte está basada en lo figurativo, lo naturalista y lo deconstructivista.

Por Johana Guzmán.

Fotografías por Daniela Villalba.

Tomado de Revista La Chueca.

Juan José fue criado por Germán Cobos y Patricia Roa, ambos ingenieros. Más tarde, la herencia genética de su madre lo cautivó, pues ella además es también pintora y escultora. A partir de entonces, dibujó y descubrió que quería dedicarse igualmente a las artes, pues desde que tiene memoria lo que hace siempre es dibujar. Según él, esa es la parte más divertida, pero después viene lo complejo. Todavía, con 38 años, sigue creyendo que dibujar no es nada difícil, solo se trata de pensar en algún tema, porque al igual que cuando era niño, todas sus obras inician siempre con una idea.

Su primera escultura midió doce metros y se llamó La Piedad Alada, obra por la cual se regresó a Colombia con la intención de que al finalizarla regresaría a Italia, pero nunca regresó debido a que fue contactado en varias ocasiones para crear más obras en Santander. Hoy es reconocido por ser quién esculpió el monumento más grande de Latinoamérica: El Santísimo, “un estigma” con el que a diario es presentado a más de uno. Sin embargo, también es el autor de otros monumentos públicos, entre los cuales se destacan: la Virgen de la Cantera, El Señor de Los Milagros en Onzaga, La Virgen del Carmen en Pescadero, la Basílica de Chiquinquirá e igualmente, elaboró las esculturas murales de La Asunción y La Resurrección.

Para Henry Flórez Soler, quién fue maestro de pintura de Cobos, no duda en afirmar que la fuerza dinámica combinada a la gran técnica, dejan ver el desarrollo y evolución del bumangués. “Me perdí su crecimiento artístico, pues mientras yo vivía y trabajaba en Europa, Cobos crecía artísticamente en Italia y Estados Unidos. Se le conoce más por su talento escultórico, pero dentro de él hay un gran pintor”, manifiesto Flórez.

Escenario para la creatividad

Es un hombre que se inspira en “la naturaleza y el cuerpo humano”, motivo por el cuál su taller y también hogar se encuentra ubicado es Piedecuesta hace tres años, justamente para trabajar en El Santísimo. Reconoce que “como artista este espacio empata con la profesión, es agradable y delicioso”, pues es consciente de que no todos los artistas tienen la “fortuna” de tener un escenario como el que él ostenta, un escenario en donde germina la creatividad.

Lo acompañan en sus proyectos  asistentes y aprendices que van a estudiar anatomía, a hacer esculturas o a ayudarle con las obras y los moldes, todo depende del nuevo diseño que se vaya a ejecutar. La única regla es que ninguno de sus asistentes puede tocar anatomías.

En el caso del Santísimo, contó con el apoyo de diez colaboradores. En estos momentos, el escultor cuenta con cuatro asistentes concentrados en la elaboración de “Monumentos a los héroes de Pienta”, para el municipio de Charalá.

Elaboración del Santísimo

El Santísimo está elaborado en polímero insaturado, material con el que se construyen desde aviones hasta yates. Un pedazo de la cara del monumento se encuentra en la ‘bodeguita’ que él utiliza para la creación de piezas grandes. Ahí, se hicieron el rostro, los pies y las manos de la escultura que ahora es el principal centro turístico del municipio de Floridablanca.

Las ideas comienzan como líneas sueltas, después se realiza un primer boceto y luego uno más complejo, para pasar a uno tridimensional, donde se estudian los modelos. Una vez realizado el dibujo se pasa a la elaborar la maqueta, y aunque Cobos reconoce que no siempre las hace, las considera un aspecto vital.

Antes de finiquitar la obra, se dedica a plasmar el cuerpo humano y su anatomía “sino quedan ‘matachos’ como se ven en todos lados”. Para ello, estudia la pose, el gesto, las líneas, la composición geométrica y las tenciones que pueda haber.

En el taller de Cobos no debe faltar el bronce ni la resina poliester, materiales esenciales para terminar sus esculturas. La materia prima de sus obras se deteriora, pero “todas las esculturas con el paso de los años se van a deteriorar, eso sí, hay que hacerles mantenimiento. El Santísimo esta hecho en bronce, el bronce se oxida y se mancha”. De igual forma, afirma que esa obra está muy bien elaborada, el material es liviano y flexible, con una estructura robusta que cada mes se revisa. “El Santísimo por lo menos 100 años va a estar ahí” dijo Cobos.

Gajes del oficio

A raíz del esfuerzo y el estrés generado en la elaboración del Santísimo, su mano derecha quedó afligida y continuamente le causa molestias, asimismo su ojo derecho se vio afectado por una degeneración macular. El desgaste físico se evidenció en la mácula, que es una parte pequeña de la retina, responsable de la visión central y gracias a la cual se pueden ver los detalles más diminutos de forma clara. Sin embargo, Cobos exclama que “es cosa del trabajo”.

Influencias

Desde las obras del pintor Luis Caballero Holguín, hasta el escultor Fernando Botero Ángulo, por su disciplina y no tanto por su estética. Mientras que a nivel local destaca a Jorge Mantilla Caballero y Henry Flórez Soler, este último a quién además describe como uno de los mejores pintores del oriente colombiano. Asimismo, halaga reiteradamente el trabajo de Richard McDonal y Javier Mariño.

Un espacio para la crítica

El colombiano disfruta de la reacción de la gente ante sus obras públicas, pues mientras que en una galería la ven mil o dos mil personas, un monumento lo ven miles al día, “yo estoy enamorado de los monumentos públicos”. Cobos define a Santander como un hueco gigante en arte, según él, hay “basura en cada esquina”. Hay música mala y no hay arte. Hace una comparación con Praga, la capital de la República Checa, en donde en cada esquina hay esculturas o alguien tocando el chelo, mientras que acá se quejan por la obra de Botero.

Él piensa que el cerebro se estructura distinto cuando no hay arte en la sociedad y cuando no se aprecia cuando lo hay. En el caso de su profesión, el dibujo deber ser la base, sino sería como componer música sin saber tocar piano o guitarra, porque el dibujo es una herramienta básica. Y aunque considera que todavía no tiene una descripción final sobre su arte, dice: “lo que hago es basado en la anatomía, en el hombre, en lo que pasa en el ser, sea literal o de manera figurada. Pero es una expresión humana en bronce”.

Proyectos actuales

Por ahora, el escultor santandereano se encuentra trabajando en la obra que revivirá la Batalla de Pienta para el pueblo de Charalá, mientras que también será el encargado de realizar los bustos de Alfonso Gómez Gómez y Armando Puyana Puyana para la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab.

El escultor insiste en que la intención realizar este tipo de proyectos es con el fin de exteriorizar el sentir de él como bumangués y de su apreciado pueblo santandereano.

El libro “En nombre de la libertad”, del autor Édgar Cano, narra  la batalla ocurrida del 4 al 7 de agosto de 1819 en Charalá, esa la obra literaria que sirve como base para la reconstrucción de memoria histórica que se representará mediante el monumento. Cobos debe conocer los hechos porque de esta forma “va a tener una mejor concepción de lo que va a plasmar, es el soporte que hace que vislumbre muchos factores culturales, el entorno, costumbres y el pensamiento que involucraba a la sociedad en determinada época”, así, el artista logra determinar lo que quiere representar a través de objetos y figuras que van a reflejar un suceso, en este caso, el de un pueblo que en 2013 fue declarado como Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación.

El artista que se decida a reconstruir una historia que afecta a una comunidad, según Cano, debe tener sensibilidad y no sensiblería, además de una mente abierta unida al sentido común, al discernimiento, a la razón, un justo equilibrio para interpretar y plasmar, para mostrar y ser comprendido. De esta manera una obra puede convertirse en un símbolo que da identidad a una región.

Colombia es un país sin historia y sin pertenencia que no tiene suficiente monumentos, es la teoría de Cobos. Razón por la cual prefiere elaborar monumentos públicos, que sean del pueblo, no para los viejos pero sí para los niños en quienes se mantendrá un sentido de pertenencia por su tierra, pero en Colombia siempre hay necesidades más básicas que la educación. Esa es la perspectiva del escultor, quién además prefiere elaborar un monumento público que una exposición en un museo.

“El mayor legado que le puede dejar un escultor a un pueblo, es contar y exteriorizar el sentir de uno y de la población”.

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