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LA FORTALEZA: EL CINE, EL FÚTBOL Y EL AGUANTE

El pasado 2 de febrero tuvimos la oportunidad de estar en la premier oficial de La Fortaleza, en el Centro Comercial Acrópolis (Bucaramanga), junto a familiares y amigos de la barra, integrantes del equipo de producción, y unos cuantos medios de la ciudad. La cita, atendida también por José Américo Montanini, máximo goleador del equipo leopardo, discurrió entre la alegría y el orgullo, con el color amarillo ondeando en las camisetas, el júbilo general de los asistentes, y un final más que apropiado, pues La Banda del Leopardo se tomó el tercer piso del centro comercial con su música, generando en muchos de los invitados una alegría desbordada, que terminó en cánticos y saltos a las puertas del cinema. Nosotros aprovechamos para conversar con algunos de los asistentes al evento, y esto fue lo que nos dijeron.

Por John Gómez.

Fotografías de la premier por Javier Gamboa.

Fotografías del rodaje cedidas por el equipo de producción de La Fortaleza.

JG: ¿En sus palabras qué es La Fortaleza?

Andrés Torres (Director): La Fortaleza es una experiencia cinematográfica que creamos con el fin de poner a las personas en los zapatos de un muchacho que no tiene nada más que hacer en la vida que montarse en una tractomula e irse detrás de un equipo.

¿Que problemas experimentaron en la realización del documental?

AT: El problema más grande que tuvimos fue la falta de financiación y la falta de apoyo, la falta de la posibilidad de conseguir recursos para poder levantar esta producción, pues la mayoría de recursos que se dan en Santander para la cultura son muy pocos, solamente existen las becas de estímulo y este es un estímulo intermitente que depende mucho de los fondos de la gobernación, que son fondos que están comprometidos con otras cosas y siempre están en riesgo. Ese fue uno de los mayores problemas que tuvimos en la producción. Todo lo demás fue sorteable. Fue fácil acercarnos a la barra, nos entendimos bien con ellos, pudimos hacer bien las cosas. Ese fue como el reto más grande. Otro reto que tuvimos (y que tenemos) tiene que ver con la proyección en las salas: lograr que la gente de Santander apoye las películas que se hacen acá y dejen de ver películas extranjeras que la verdad no nos representan para nada, que solo son un escape para hacernos soñar con una realidad que nos es ajena.

¿Ha cambiado la visión que tiene sobre las barras bravas luego de hacer este documental?

AT: Sí, claro. Cuando yo llegué a la barra y empecé a trabajar con ellos poco a poco me empecé a dar cuenta que ellos, como comunidad, hacen muchas cosas para enfrentar sus problemáticas. Me empecé a dar cuenta que ese sentimiento tan fuerte de seguir al equipo de su ciudad no es más que una forma inconsciente y muy poderosa de demostrar que lo que quieren es vivir en un lugar bonito, que su equipo gane, que sus calles sean chéveres, es como el deseo un poco inconsciente de que su ciudad sea lo mejor del mundo, por eso también tanta gente se vuelve hincha de otro equipo, todo el mundo quiere ser de la ciudad bonita, la ciudad competitiva, la ciudad que gana, la ciudad que tiene gente que gana premios, la ciudad que es representativa en muchas cosas. Entonces, es una forma un poco inconsciente de querer algo mejor para sí mismo y algo mejor para la ciudad. Porque evidentemente muchos equipos son instituciones corruptas que no están rindiendo, y que, por más que sean empresas privadas, representan a una ciudad, representan el nombre y lo usan.

¿En qué cree que radica el éxito que ha tenido La Fortaleza?

AT: Yo creo que el éxito de La Fortaleza, si es que ha tenido alguno, radica en que es una película que se hizo honestamente. Este no es un documental al estilo National Geographic, o Discovery, ni nada por el estilo, sino que es una película que se hizo desde un lugar muy honesto, se hizo por puro amor al cine. Nosotros no queríamos hacer una gran obra, no queríamos hacer una cosa estética ni estetizar en la violencia, tampoco jugar a ser cineastas. De hecho, la película juega a no ser de autor, yo no quiero ser un autor, el autor de la película es la cámara, que precisamente son los mismos ojos de los pelados, la visión de autor aquí no existe, existe es un uso del lenguaje cinematográfico para recrear la experiencia de los pelados.

¿Cómo fue el proceso detrás de cámaras?

Carlos Galván (Director de fotografía): Este es un proceso que viene de un diálogo de hace mucho tiempo, cuando hablamos con el director, quien quería sí o sí un documental vivencial. A través de eso generamos una técnica de acercamiento con los personajes que fue, básicamente, ser amigo de ellos. Y ya en el momento en que empezamos a sentir esa cercanía, la cámara pasa a ser parte de ese entorno, y pues, una característica que es fundamental, y siempre la he comentado, es que existen tres personajes pero el cuarto es la cámara. Esta cámara genera cierto realismo y eso es lo que más ha gustado de todo esto.

Por eso, la aproximación estética que quisimos fue tal cual. A uno de fotógrafo siempre le cuesta bastante eso, porque uno busca siempre esos planos lindos, supercompuestos. Aquí lo que quería Felipe era lo contrario, como a través de la suciedad, de esa textura muy agreste, poder acercarnos al espectador y que se sienta como en las tripas. Es la estética que generamos ahí, no es para nada fingida, es tal cual. Y desde los formatos, también de cámara, hicimos unos acercamientos un poco amateurs a veces, y otras veces supercompuestos. La cámara también genera ciertas estéticas, porque los personajes son menores en ese entonces, y terminan siendo mayores, así que la cámara va madurando con ellos.

¿Cuáles fueron los retos más grandes en la dirección de fotografía?

CG: Uno de los retos más grandes fue acoplarnos como equipo, porque teníamos que ser muy pocos y que ellos tampoco sintieran la cámara. Fue por eso que usamos cámaras pequeñas, DSLRs, por lo mismo, no queríamos alterar mucho la realidad con una cámara grande, y pienso que eso fue uno de los retos principales. Finalmente, nos adecuamos todos.

El otro reto fue el esfuerzo físico, poder subirnos a las mulas. Tuvimos que generar ejercicios constantes para que, cuando llegara el viaje real del documental, estar bien preparados. El viaje lo hicimos tal cual, subidos con ellos, mochileando, también fue complejo el andamiaje porque había un compañero que me asistía, pero él a veces no se subía a la mula, así que fue muy complejo, estaba casi que yo solo funcionando ahí.

¿Cómo fue el proceso detrás del sonido en el documental?

Wilson Uribe (Sonidista): Desde el sonido hay una serie de retos en este proceso porque es necesario combatir contra el aire, que siempre ha sido un conflicto en todos los rodajes, y uno debe tratar de cuidar mucho los micrófonos dadas las condiciones de la grabación.

¿Quién se encargó de seleccionar la música que acompaña la película?

WU: Este tema estuvo a cargo de Richi Oviedo, quien ha sido el líder de la murga. El quería generar dos pistas para el acompañamiento de ciertas escenas pero al final esa parte se eliminó. Cuando Richi tenía unas pistas inéditas, se las propuso a Felipe, las escuchamos, y fueron las que se usaron para los créditos, la parte inicial y el trailer de la cinta.

¿Cuál fue la intención de dejar por fuera la composición musical en el documental?

WU: Primero que todo, por la naturalidad de la imagen. Nos dimos cuenta de que si acompañábamos ciertas escenas de tensión, que era lo que inicialmente se tenía planteado, con una música o algo de fondo, probablemente se perdía ese momento natural, donde los pelados corren, o la subida de las mulas, que es algo tensionante, ahí ya la música distrae mucho. Consideramos que el espectador se iría por otro lado al escuchar unos tambores, o unas trompetas con el tema de fondo. Por eso se decidió eliminarlo.

Es una película grabada principalmente en exteriores. Aparte de combatir contra el aire y el ruido de fondo, ¿qué otros retos tuvieron que enfrentar?

WU: La verdad fueron muchos. Primero, la adecuación de los micrófonos. Si notan la película todo el tiempo van corriendo, brincan, saltan. Eso es manejo de cintas, poder adecuar el micrófono en un lugar que no golpee tanto. Hubo sonidos que tuvimos que cortar. Con ayuda de imagen nos tocó tener planos no tan cercanos para que no se notaran tanto los fallos en la sincronización. También, tener tantos cables encima, tener la grabadora y tener que correr y montarnos a las mulas, hace que sea bastante incómodo el proceso. Solo hubo un momento en el que no alcancé a subirme a la mula, pues ya eramos muchos, y con el tiempo que da el cambio de peaje, no alcancé y tuve que irme en la van y tratar de no perder la señal.

¿Cómo fue el proceso de subirse a las mulas? ¿Contaron con el apoyo de los conductores?

WU: En algunos momentos, cuando eran muy tensos, íbamos a hablar con ellos. Pero, por lo general, todo era en caliente: esperar el peaje, mientras el pago, que la mula va lenta, y aprovechar eso para subirnos.

¿Cuál ha sido su relación con La Fortaleza?

Richi Oviedo (Vocero oficial de la Fortaleza Leoparda Sur): Mi relación es bien amplia. Yo pertenecí al parche fundador de la Fortaleza Leoparda Sur, Los Capuletos, en 1998. Desde ese entonces tengo una vinculación profunda con la fortaleza y con los proyectos que construyen a partir de esta. Me fui muchos años de Bucaramanga y volví, en el 2012, a construir lo que se llama hoy La Banda del Leopardo, básicamente.

¿Qué es La Banda del Leopardo?

Daniela Garnica y Nicol Durán (Integrantes de La Banda del Leopardo): La banda es el corazón de la fortaleza en la tribuna, la música en la Fortaleza Leoparda Sur. Somos nosotros los que ayudamos a poner la fiesta y el carnaval mientras el partido sucede al otro lado de la malla.

¿Qué expectativas tienen con respecto al documental?

RO: Yo tengo muchas expectativas porque soy el productor musical de la película. Todo el sonido diegético que se escucha a lo largo del documental lo ayudé a construir con La Banda del Leopardo, que grabó gran parte de las escenas. Diseñé toda la cuestión artística en cuanto a lo musical. Tengo una expectativa grande pues, para mí, la fortaleza es lo que fue La Vendedora de Rosas hace diez años. Para mí, la fortaleza es la vendedora de rosas de esta década.

¿Considera que el impacto cultural de la película en Bucaramanga es bastante fuerte?

RO: No creo que sea solo en Bucaramanga, creo que es a nivel mundial. Y ya ha estado en festivales a nivel mundial. Y yo creo que si se le da la importancia que verdaderamente tiene, puede llegar a retratar una de las grandes problemáticas de nuestra década, una de las grandes fisuras sociales que tiene nuestra década, e incluso, retratar a Colombia completa.

ND: A mí, personalmente, me parece que la película es muy buena y también me da mucha nostalgia, porque salen muchos amigos que ya no están con nosotros. En esa película se retrata lo que ellos vivieron, todo lo que fueron y siempre van a estar en la memoria de toda la fortaleza y de todos los que la vean.

DG: Eso es lo que nosotros vivimos y la travesía que hacen algunos por el amor a la camiseta, el amor al equipo. Es como nosotros lo sentimos realmente, porque para nosotros no es simplemente fútbol.

¿Cómo se desarrolló la producción del documental?

Marlon Espíndola (Productor): Mi aporte fue de organización y acompañamiento durante todo el proceso de grabación. Debía acompañarlos siempre, prestarles seguridad, estar pendiente de la alimentación, el transporte, el equipo, de que no les faltara todo lo indispensable, baterías, memorias, computadores, todo lo que se necesitara durante la grabación, hacer toda la parte logística durante la grabación.

El reto principal fue enamorar a la barra del proyecto. A la barra le llegan muchas personas proponiéndoles cantidad de cosas y de proyectos, pero queríamos que ellos se dieran cuenta de que este era un proyecto serio, no un proyecto de estudiantes que van uno o dos partidos y luego los dejan. Nosotros estuvimos con ellos durante muchos meses, muchos partidos y ahí ellos se fueron dando cuenta de que era un equipo serio, un proyecto serio y eso era lo importante, que nos dejaran entrar y nos dejaran plasmar la realidad de lo que vive un barrista.

¿Y cuál ha sido la respuesta de la barra?

ME: Ha sido muy positiva. Ellos se han enamorado del documental. Estábamos a la expectativa de lo que iban a pensar, pero entonces es como que ellos siempre estuvieron ahí.

¿Por qué quiso apostarle a este proyecto llamado La Fortaleza?

ME: Primero porque uno es de la ciudad, de Bucaramanga, y la fortaleza es un referente para uno. Desde joven el Atlético Bucaramanga es el equipo que uno sigue, y pues también querer hacer algo diferente, el documental es un género que es muy bonito explorarlo, y tuvimos que aprender mucho haciendo este documental, vimos todas las etapas, desde el tema de investigación, buscar los personajes, y luego empezar a desarrollarlos, entonces, era algo local, algo que teníamos que hacer

¿Cree usted que La Fortaleza le aporta de alguna manera al panorama cultural de Bucaramanga?

ME: Si, mucho. Este documental abre un hito en Bucaramanga, el hecho de que se pueden hacer cosas interesantes aquí, no solo en Bogotá, Medellín, Cali. Aquí hay muchas historias para contar, historias con las cuales se pueden hacer grandes proyectos.

¿Cómo fue el proceso detrás de la grabación de las escenas que se ven en el documental?

Carlos Cordero (Personaje de La Fortaleza): El proceso comenzó, más o menos, en el 2015, cuando se nos acercan los productores de la película y nos informan que ellos nos quieren seguir hasta Popayán. Nosotros estuvimos a la expectativa, esperando a ver si eran capaces de hacer lo que hacíamos, y esa fue la experiencia con ellos.

La película se trata sobre eso, más bien como ellos hacerse amigos y estar cerca de nosotros, no como en un documental de Animal Planet, que graban a los animales de lejos y se van. La cámara era como uno más de nosotros, como uno más del parche.

¿Qué opina sobre la respuesta que ha tenido La Fortaleza por parte de la gente?

CC: Nosotros estuvimos en Bogotá presentando la película y a la gente le agradó. Hubo muchas preguntas. El documental es auténtico, es 100% real, nosotros nunca actuamos, simplemente la cámara nos sigue. Esa es nuestra vida cotidiana, verdaderamente, y al principio era raro tener la cámara al lado, pero después nos fuimos adaptando, nos acostumbramos a eso.

¿Considera usted que la alcaldía ha tenido un compromiso verdadero con las personas que van a alentar el equipo?

CC: Lo que nosotros queremos es un mejor futuro para nuestro país. La película da a reconocer eso, eso es lo que queremos que la gente tome de ese mensaje. Nosotros tenemos problemas de drogas, no solamente por culpa de nuestros padres, o porque si, sino también por cosas de la violencia, por falta de oportunidades que no tenemos en nuestro país, por falta de trabajo. A cualquier muchacho que no tenga estudio, no tenga trabajo ni salud, se le hace fácil irse a una cancha del barrio y consumir droga, eso es lo que nosotros queremos, más oportunidades, salud, deporte, vivienda, educación pública, para todos los jóvenes de Santander y de Colombia, para que este país cambie, porque este país es muy corrupto.

Mi sueño es ser veterinario, desde niño siempre me han gustado los animales, y luego de trabajar en el documental, me he dado cuenta de muchas cosas, se me están abriendo muchas puertas, mi dios me está ayudando mucho, yo estuve mucho tiempo en la calle y yo sé que, con la ayuda de Dios, uno puede cumplir todo lo que se propone.

¿Cuál es el papel que tiene en este momento la alcaldía de Bucaramanga con respecto a las propuestas culturales que se adelantan en la ciudad?

Juan Carlos Cárdenas (Alcalde de Bucaramanga): Hoy tenemos un programa muy importante a través del IMCT donde, en el gobierno anterior, logramos tener cerca de 3.000 muchachos en la EMA. La apuesta nuestra es alcanzar cifras superiores a los 10.000 jóvenes bumangueses que puedan participar en los diferentes programas de arte y cultura, de manera que haya una oportunidad para que los jóvenes puedan crecer en valores y además puedan, de alguna forma, a través también de un acompañamiento del IMEBU (Instituto Municipal de Empleo y Fomento Empresarial del Municipio de Bucaramanga), lograr algunos emprendimientos en estas economías creativas, como lo es el caso particular de lo que hoy nos reúne acá, acompañando la gran premier de La Fortaleza, una apuesta en la que los jóvenes tengan oportunidades para seguir creciendo, económica y socialmente.

Por eso vinimos a acompañar al equipo de producción, a los muchachos de la barra, a todos los jóvenes de la ciudad que están muy emocionados, porque ya tengo información de que este documental ha sido exitoso en muchas otras partes del mundo. La Fortaleza es un movimiento muy importante de la ciudad, hay que reconocer que es un sentimiento de la ciudad, y nosotros desde la alcaldía vamos a estar acompañándolos en todos sus emprendimientos, partiendo de un programa que ya tenemos en la alcaldía que es ¡Aguante la barra!, donde los jóvenes tienen la oportunidad de poder intercambiar diferentes actividades de tipo cultural.

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