Saltar al contenido

ANTOLOGÍA: JOHN GÓMEZ

Retrato john Gómez
Ilustración de Lina Pérez Manchego

JOHN GÓMEZ (Bucaramanga, 1988). Magíster en Filosofía y Escritor. Director de la plataforma cultural Alter Vox Media y de la Editorial Sátiro. Obtuvo mención de honor en el Certamen Internacional Hacia Ítaca 2017 (Mar del Plata, Argentina, 2017), ganador del 9° Concurso Nacional de Cuento RCN-MEN (2015), finalista del III Premio Nacional de Cuento La Cueva (2014) y segundo puesto en el Concurso Nacional de Poesía Café Con-verso Ciudad de Bucaramanga (2012).

Autor de XIII (2019), No te creas poeta (2019), Fantasmas (2020) y Baladas Baladíes (2020). Hizo parte del I y II Encuentro Internacional de Poesía en Bucaramanga (2013-2014), el I Encuentro Internacional de Poesía Emergente en Aculco, Estado de México (2017), el XI Festival Internacional de Poesía de Manizales (2020) y el VIII Festival de Poesía de Fusagasugá (2020). Ha sido publicado en numerosas revistas nacionales e internacionales, así como en las antologías La voz alucinada (2014), Abrakadáber y otros cuentos (2014), Colombia cuenta 2015 (2016), El desamparo y la compañía (2016), Hacia Ítaca 2017 (2017), Como luz de estrellas que no existen (2018), Todo se sabe en este mundo (2019), Sumergirse (2020) y Paisaje inacabado (2020).

En el año 2017 estuvo a cargo del proyecto, realización y publicación de CinExcusa Matanza (SIC Editorial, 2017). Actualmente se desempeña como Docente de Filosofía en Floridablanca, Santander.


NO TE CREAS POETA

No te creas poeta
por llevar una vida bohemia,
por sentarte en los parques
a fumar cigarrillos sin filtro,
porque reconozcas
a Herman Hesse y a Julio Cortázar,
por haber empezado a leerte
el Ulises, de Joyce,
porque compartas tu apartamento
con tres gatos.

No te creas poeta por el hecho
de escribir a máquina,
en una Remington
a la que debas cambiarle la cinta,
por el fetiche
de no alimentarte muy bien,
y enfermarte con alguna
extraña dolencia,
por desnudarte una noche
y aullarle a la luna,
porque en tu cuarto
haya más botellas que muebles.

Y no lo creas si buscas los favores
de una chica,
fastidiándola antes
con tu dolor exagerado,
tú no eres el bastardo
de un mundo incomprensible,
sólo eres el artífice
de tu propio descontento.

Por eso, querido mío,
no te creas poeta,
si pretendes serlo
por aquellas fruslerías.
Dedícate a tu alquimia,
entrégate a tus vórtices
y escribe, incansable,
hasta que sangren los dedos.
Lo que menos importa
es la forma en que vives.

Un poeta no sabe
qué es ser sí mismo,
pues toda su alma
se le va en cada verso.

EL ABISMO

Necesito de un susurro,
o un secreto,
que me salve.
El abismo es un desierto
sembrado de violetas.


LA SAL

La sal tiene la costumbre
de entrar por la ventana,
de meterse en la mirada
o en el silencio de Teresa,
cuando mira al mar.
Nos hemos acostumbrado a la sal
pero no al llanto.
Todo está lleno de ausencia
aquí, en la casa.

La anciana teje en una esquina,
teje y desteje,
para deslizarse en el olvido.
Hace tiempo
que no piensa en los niños,
en su risa, en su jugar a la pelota,
con los pies descalzos
y las rodillas surcadas
por cicatrices viejas.

No es igual para Teresa,
que llora por las noches,
cuando la anciana duerme.
Llora y se mete al mar,
para disimular su llanto.

Los niños,
hace tiempo
que no piensan en la anciana,
ni en Teresa, o su jardín
de mariposas,
sino en la sal.

a brisa les revuelve los cabellos,
las sombras devoran
su larga procesión
lejos, muy lejos de casa.
Y mientras caminan,
lame el viento las caritas mojadas
de los niños,
y la sal se les diluye
entre las lágrimas.

UTOPÍA

Yo quiero un país libre
para los pobres de espíritu,
para los locos, los necios,
los paranoicos, los ebrios,
los mentirosos, los tercos,
los homosexuales, los lentos,
los retardados hijos de Eva,
los olvidados hijos del tiempo.

Quiero ver a los presos
correteando, salvajes, por las calles,
y que la sangre de los suicidas
se atomice en el espacio,
tiñendo de rojo la tarde
sobre las montañas azules.

Quiero ver a los chirretes, en masa,
bañarse desnudos en las fuentes,
¡Que ardan las iglesias y las casas!
Yo quiero un país libre
para “la otra gente”.


LA BALADA DEL ÚLTIMO HOMBRE

El último en morir
por favor que apague la luz,
que salga de la ciudad gris,
que vaya a las montañas
y respire el aire frío de la niebla,
que se quede allí el día entero
contando pájaros,
sintiendo la lluvia caer,
que pruebe a contar también
cuántas casitas devora la hiedra
y le declame un par de poemas al eco,
que tararee una canción aprendida
en la niñez,
una copla o un refrán,
de esos que enseñan los abuelos,
y le pida perdón a los bichos,
a nombre nuestro.
Y por favor que apague la luz,
que cierre la puerta con cuidado
de una vez y para siempre.

altervoxmedia Ver todo

Alter Vox Media S.A.S (NIT: 901019145-1) es una plataforma digital, enfocada en impulsar la escena artística y cultural de la región desde diferentes disciplinas.

A %d blogueros les gusta esto: