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ANDY REYES: ENTRE LO ORGÁNICO Y LO GROTESCO

Por Cynthia Escobar Luna.

Ilustraciones por Andy Reyes.

CE: ¿Quién es Andy Reyes?

AR: Soy estudiante de Ingeniería Electrónica de la UIS e ilustrador por vocación. También soy profe de ilustración digital en la academia Ramirez Sánchez y enseño electrónica y programación a niños en Chiquimakers. He vivido casi todos mis años acá en la ciudad, aunque nací en Málaga. Me gusta reunirme con amigos a platicar de cualquier cosa, a dibujar, a comer y a lo que salga. Me gusta Rammstein, y en contraste, la música disco y el synthpop. Soy muy respetuoso y prudente con las personas que recién conozco y estoy descubriendo que me gusta enseñar.

¿A qué edad empezaste a dibujar?

No lo tengo claro, pero estaba muy culicagadito. En la primaria conocí a Oscar, quien fue uno de mis mejores amigos durante varios años, y nos reuníamos en las tardes a dibujar personajes de Dragon Ball, de Pokemon, Digimon, y matachos de todo tipo.

¿Cómo descubriste el gusto por el dibujo y cómo iniciaste tu carrera como ilustrador?

Bueno, eso es un rollo. Durante la secundaria dibujaba muy ocasionalmente, pero al terminar, entré a un taller de cómic en la biblioteca Gabriel Turbay ,casi por casualidad, y mi interés se renovó. El taller estaba dirigido por el caricaturista Arlef Aparicio. De él aprendí algunas técnicas que me ayudaron a lograr un avance sustancial en anatomía y diseño de personajes. Ahí conocí a personas que hoy en día siguen siendo mis amigos, con los que mamábamos gallo y nos retroalimentábamos constantemente de conocimientos, gustos, cosas nuevas, y muchas pendejadas también (risas). Considero que ese taller para mí, marcó un antes y un después, no sólo a nivel artístico, sino personal.

Aunque no he sido constante, el amor por la ilustración viene creciendo con los años, y ha sobrevivido a grandes cuestiones existenciales, que surgen cuando eso que quieres empieza a chocar con tu carrera (que poco tiene que ver con ilustrar, o al menos no de una forma directa). Hace unos tres años, más o menos, empecé a tener mi primer contacto con asuntos comerciales y de industria, gracias a Forja, un estudio con sede en Medellín especializado en ilustración. Oscar Saldarriaga, quien comanda el estudio, me adoptó como parte del equipo y ahí aprendí mucho. Posteriormente me vinculé con Harena, al mando de Wilson Cáceres, empresa con sede en Bucaramanga, también enfocada en ilustración. Hoy por hoy aun no estoy metido de lleno en la industria pero espero hacerlo en lo que viene, y sha.

A la hora de plantearte una ilustración, ¿Qué es lo más importante para ti?

Que sea mejor que la anterior, al menos en algún aspecto. Compito mucho conmigo mismo y procuro siempre mejorar en el apartado técnico. Por otro lado, no me lo pienso tanto cuando se me ocurre alguna idea, simplemente trato de ponerla en el lienzo.

¿Cómo combinas la carrera que estudias con tu arte?

No lo hago realmente. Siendo honesto, ha sido difícil llevar ambas cosas simultáneamente, más cuando son de áreas tan distintas. La ingeniería electrónica en la UIS te exige que desarrolles un pensamiento lógico, estructurado y matemático, y también bastante disciplina y dedicación, pero soy especialmente indisciplinado y distraído porque siempre están viniendo a mi cabeza ideas, películas mías, y un montón de pensamientos que terminan por hacerme tomar un lapicero y una hoja, y ponerme a rayar. Suena exagerado, pero es difícil resistirme a poner en papel una idea cuando esta aparece. Me di cuenta que, curiosamente, cuando estoy estudiando es cuando más aparecen las ganas de dibujar. Muchas veces he pasado madrugadas llenando hojas de bocetos, sabiendo que más tarde en la mañana tengo un parcial importante. Es como esa sensación de que sabes que estás haciendo algo mal, pero no puedes dejar de hacerlo.

¿Cómo defines tu estilo de ilustración?

No siento que haya llegado aún a un estilo propio, faltan muchos años para eso, pero si debo describirlo podría decir que es orgánico y grotesco; me inclino más por dibujar seres antropomorfos que cualquier otra cosa. Este gusto también lo desarrollé en el dichoso taller de cómic que mencioné antes.

¿Por qué el gusto por ese tipo de ilustraciones, un tanto oscuras?

El gusto está en que cuando creas un monstruo, haces un ejercicio de exploración y experimentación que no harías si dibujaras al cuerpo humano tal cual es. Esa exploración es interesante porque te lleva a resultados raros, ves más posibilidades; el hecho de no limitarse a plasmar la realidad como es, te abre la mente. Y hay una parte un poco morbosa al querer experimentar y ver qué sucede si le deformas X o Y cosas a tu criatura. Al final, ver lo que creaste te genera satisfacción.

¿Cuál es la ilustración que has hecho hasta ahora que más te gusta y por qué?

Mi favorita es la adaptación de Him, el personaje antagónico de Las chicas súper poderosas. En primer lugar, aunque no soy muy amigo de hacer fanart, me divertí mucho trasladando a Him desde su estilo de dibujo original, hacia uno un poco más oscuro y definido. En segundo lugar, siendo un personaje de un show para niños, me llama la atención que haya tenido una caracterización en donde se mostraban rasgos de homosexualidad, omnipotencia, y un diseño que, en conjunto, le hacía guiño a Satán.

¿Cuál es la ilustración que más te ha costado trabajo y por qué?

Un gatito que hice para Elí Watercolors quien entonces era mi novia. Es una ilustración que está totalmente fuera de mi zona de confort; es algo tierno y empezando por ahí, encontraba dificultades. Dibujar monstruos es algo que me sale con cierta fluidez, pero las cosas lindas no, en especial si van dedicadas a alguien, porque hay que intentar transmitir algo personal. Además, los aspectos técnicos fueron difíciles de lograr porque me enfrentaba a cosas que no había hecho antes. El pelaje es uno de los materiales más complicados de representar de manera realista, dependiendo del animal, hay que estudiar qué tan largo, denso y grueso es y aun así es variable de acuerdo a la zona del cuerpo. Si está expuesto a una luz de borde, viene una complicación extra. También está irradiado por una luz tenue de color verdoso en la parte de la cabeza, y bueno, varias cositas así. Por último, la ilustración fue hecha directamente a color, cuando ese tema no se conoce bien, como me pasaba a mí (y me sigue pasando), es un rollo mantener un balance correcto entre color e iluminación.

¿Y le gustó?

Sí.

¿Con qué tipo de encargo te sientes más cómodo?

Con aquellos en donde se me da la libertad de proponer, tanto en estilo como en concepto. La verdad, son pocos así, porque normalmente el cliente te lleva una idea más o menos definida y tienes que intentar desarrollarla y acomodarla a sus expectativas y presupuesto, y eso muchas veces te sesga. Debo decirlo, yo no soy experto abordando clientes, ese trabajo la mayoría de las veces lo ha hecho Forja y Harena. Usualmente Wilson sólo me decía: -“Andy, hay que hacer esto, de esta forma y de tal otra, para tal día, apure.”-, y aunque el estilo de dibujo fuera muy sencillo, terminaba retrasándome y estresándome porque no era algo de mi zona de confort. Pero claro, son cosas que uno debe ir aprendiendo a manejar, porque aun si llegas a trabajar en Blizzard o Ubisoft, no siempre te van a poner a hacer cosas que te gusten, ya lo han dicho artistas que sigo.

¿Qué tipo de cosas influencian tu trabajo?

Principalmente, el trabajo de artistas de todas partes. Arstation es una plataforma en donde encuentras a tantos de ellos, y todos son súper talentosos, entras y te embobas viendo todos esos trabajos magníficos. La recomiendo cada vez que tengo oportunidad.

¿Cuáles son tus artistas favoritos, y qué otros ilustradores recomiendas?

Mis favoritos son Anthony Jones, Max Verehin, Oleg Vdovenko, y Phil Hale. ¡Son muy locos! En especial recomiendo a Phil Hale, él logra transmitir algo muy extraño.

¿Hay algún ilustrador que destaques a nivel local?

Varios. Wilson Cáceres, con quien he venido trabajando en Harena, Maryori Hernández Pineda, de la página Desahogándome, y Karly Con D, que ahora vive en Argentina, pero quería mencionarla porque le siento mucha admiración. Ella me regaló mi primera tabla digitalizadora, por cierto.

¿Tienes algún proyecto en curso?

Sí, tengo varias, pero aunque suene supersticioso, evito siempre comentarlas porque luego no se me cumplen (risas). Lo que puedo decir por ahora es que empecé a dictar un taller de ilustración digital en la Academia Ramirez Sanchez, orientado hacia el diseño de personajes. Es el primer curso estructurado de este tipo aquí en la ciudad, y por otro lado, estoy vinculado con Alborde, casa de ilustración, en donde estamos haciendo movidas y eventos que ponen a andar la maquinaria artística de la ciudad, la última sesión de dibujo tuvo una asistencia más que buena. Y ya, ahí voy mostrando en el transcurso qué se está haciendo. Agradezco mucho a Alter Vox Media por la entrevista, y mando un saludo a todos los lectores.

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One response to “ANDY REYES: ENTRE LO ORGÁNICO Y LO GROTESCO Deja un comentario

  1. Simplemente Espectacular, tu trabajo es de admiración, entrega pero sobretodo pasión porque ese es tu fuerte le pones el alma a lo que haces y el resultado se ve plasmado en el lienzo. Jamás dejes de seguir intentando ser mejor solo así llegas a la perfección. Éxitos que placer conocerte

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