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EL COMPOSITOR QUE CAMBIÓ LA EDUCACIÓN MUSICAL

Jesús Pinzón Urrea nació en Santander el 10 de Agosto de 1928, en la ciudad de Bucaramanga, sin embargo, desarrolló su carrera musical en Bogotá. Fue cofundador de la Filarmónica de Bogotá, compositor del himno de Santander, del himno del Ejército y la Policía Nacional.

Por Katherinne Castañeda Calderón.

Hay historias que se desconocen, y hay verdades que se pierden en la memoria de quienes las viven.

Quizá muchos de ustedes desconozcan el nombre de Jesús Pinzón, sin embargo,  si usted es de la tierra de la arepa amarilla, la piña y la hormiga culona, seguro ha escuchado alguna vez la frase, “Santandereanos siempre adelante, ni un paso atrás”, que hace parte del himno de Santander.

Está historia es sobre el creador de dicho himno, quién quizá en unos años sea recordado y conocido como uno de los compositores más importantes del siglo XX o terminé relegado al olvido eterno por los artistas de moda.

 El oído absoluto

“Y en la sombra mueren genios sin saber de su magia concedida sin pedirlo, mucho tiempo antes de nacer”. Así como reza una canción de Duncan Dhu, así fue el destino de un gran maestro y ser humano. Poseedor del oído absoluto, una condición que se da una vez por cada 10 mil personas, y que es la habilidad para identificar las notas de manera natural sin ningún tipo de referencia. Es decir, casi como si se tuviera un archivo innato de todas las notas del mundo.

Formación e investigaciones

El músico santandereano recibió formación en la Universidad Nacional de Colombia, y luego recibió estudios en varios países de Europa, dado que su principal interés era conocer los orígenes de la música.  En ese proceso se inclinó por la música barroca como la de Johann Sebastian Bach, lo que lo llevó a volver a América a investigar la música de sus raíces e incluso plantear una tesis que sugiere que los orígenes de la música surgen en América Latina y no en Francia ni Italia, como cuenta la historia.

“El maestro Pinzón Urrea desarrolló una tesis donde afirmaba que las raíces de la música son de América Latina, ya que los indígenas tenían instrumentos musicales antes del 1600, por eso aprendió varios idiomas de comunidades como los Witoto, los Tucanos, los Koguis y los Cubeo, de quienes aprendió su lengua para interpretar su lenguaje musical”, afirmó Edison García, músico y creador de la orquesta sinfónica de las Unidades Tecnológicas de Santander (UTS).

Piezas y composiciones

El compositor trabajó una vasta obra que comprende alrededor de 152 piezas rítmicas. “Me hice amigo del señor Pinzón en sus últimos días, él me dijo que había compuesto más de 150 obras para piano y para sinfónica. Gran parte de su obra la recuperé porque estoy interesado en el patrimonio documental. Además, él me expresó su deseo de conservar la obra en el lugar donde nació”, apuntó el historiador y actual director del Archivo General de la Nación, Armando Martínez Garnica.

La disquera Discos Fuentes le publicó un compacto llamado ‘Jesús Pinzón y su música’ en el año 1999, este CD contiene 12 canciones de los ritos cubeos para orquesta, y sonidos para timbales. Otro de sus trabajos se tituló ‘Pasillos de Gala y Música del Nuevo Milenio,’ en el que hay composiciones de música colombiana para orquesta sinfónica.

Su obra Goe Payari de música indígena fue reconocida como una de las más importantes obras por la Universidad Nacional de Colombia.

Método de enseñanza

Pinzón Urrea desarrolló un método de enseñanza para los músicos que no pertenecen a la academia o que no pueden acceder a ella. Su método consiste en pictografías o símbolos creados a partir de las investigaciones con indígenas. Estos símbolos fueron usados para darle una interpretación, y así facilitar la enseñanza de estudiantes que no comprenden las partituras.

Esta investigación lo llevó a ser reconocido como uno de los compositores más importantes del siglo XX, dado que es el compositor que más obras tiene para sinfónica y para piano en Santander. En 1994 el conservatorio Peabody de la universidad John Hopkins en Estados Unidos lo confirmó.

Su vida y sus amigos

“El estilo de composición del maestro se puede definir como un lenguaje musical centrado en los orígenes de nuestras raíces, moldeado por la técnica clásica, enriquecido por la exploración sonora y plasmado en grafías de su propia invención”, dijo el director y creador de la orquesta de la UTS, Edison García.

“Inicia en lo clásico, lo popular colombiano, luego lo moderno, lenguaje del siglo XX y finalmente una etapa que él llamaba indigenista”, resaltó, Gustavo Rodríguez, docente de música.

Ese mismo método lo aplicó en la Universidad Nacional de Colombia, donde trabajó alrededor de 40 años.

Por otra parte, Pinzón también daba clases particulares. “Vi al maestro Pinzón en un conversatorio que dió en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, y ahí pude hablar con él. Además, yo estaba tomando clases de piano con su hermana quien trabajaba por esa época en el colegio Pentagrama”, refirió García, quien fue su alumno durante más de seis años, entre otras cosas, el único en el territorio santandereano.

El cofundador de la Sinfónica de Bogotá se destacó por su vida religiosa, ya que su familia era católica y sus hermanos hacían música para órgano, por lo cual él enfocó sus ideas en lo religioso a la hora de hacer obras musicales.

“Tuvo dos esposas, una que falleció a raíz de una enfermedad terminal, lo cual lo llevó a casarse con Linda Lucía Muñoz, que fue su persona de confianza en lo financiero antes de casarse, y quien estuvo con él en los últimos días”, aseguró Martínez Garnica.

Otra de las características del compositor era su nobleza, según afirmó su alumno García,

“En la época que me enseñó teorías musicales, como contrapunto, armonía superior, dirección de orquestal y composición, pasaba por una situación económica muy difícil, pues estudiaba becado en la universidad y no tenía dinero para viajar a Bogotá. Además vivía una vereda llamada el Gualilo, más arriba de Morrorico, y tenía que caminar de la casa a la universidad. Iba cada quince días a clase con él en Bogotá, y al final él no me cobró por las clases e incluso me ayudó con el transporte”. Según se pudo probar en una carta firmada por Jesús Pinzón, donde certificó a Edison García como un alumno dedicado. (La carta fue dirigida a Carlos Ardilla Lulle para que ayudara a García con el transporte cada 15 días, a la ciudad de Bogotá).

Enfermedad y fallecimiento

Pinzón murió a raíz del Alzheimer, enfermedad que acabó con su memoria y lucidez, además de quitarle los sentidos de la vista y el oído en su últimos días, según señaló García.

Aunque Pinzón Urrea no fue bohemio, su familia tuvo que deshacerse de algunas de sus cosas como discos, instrumentos y cosas adquiridas para el trabajo musical, y así poder costear los tratamientos médicos que requirió en los últimos años.

Gran parte de su obra reposa en la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB),  pues fue donada por Armando Martínez Garnica al archivo musical, luego de varios intentos para que la Universidad Industrial de Santander y la UNAB compraran la obra, que tan solo costaba 10 millones de pesos.

“La última colección, la salvé el 27 de diciembre de 2015. Se la doné a la Universidad Autónoma de Bucaramanga, (UNAB). Estamos hablando de la obra de Jesús Pinzón Urrea, quien tenía Alzheimer, motivo por el que rescaté su trabajo antes de que muriera, ya que él me había manifestado su deseo de dejar su obra en Bucaramanga. Llegué a Bogotá con dos fajos de cinco millones de pesos, se los entregué a la esposa y me traje siete cajas llenas de sus piezas musicales, con la ayuda de la docente de la facultad de música de la UNAB, Magnolia Sánchez Mejía”, confesó Martínez.

Aún así, ante la falta de conocimiento y especialistas en archivística en la UNAB, no es posible acceder a la obra del maestro Pinzón Urrea, pues la obra no ha sido catalogada bajo las normas de la archivística que se requiere. Adicional a esto la universidad no cuenta con el consentimiento por escrito de la familia del compositor, donde se expresa la donación de la obra del maestro, lo que por temas de derecho de autor dificulta el trabajo sobre ese material.

Algunas cosas como su mini cooper y su piano de cola son conservados por Linda Lucía Muñoz, viuda del compositor. Muchas otras pertenencias del artista fueron vendidas para costear el tratamiento del Alzaheimer.

Finalmente falleció el primero de febrero de 2015 en Cundinamarca, a causa de sus problemas de salud.

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