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ANTOLOGÍA: JAVIER CLAURE

JAVIER CLAURE COVARRUBIAS nació en Oruro, capital folklórica de Bolivia. Es periodista, sociólogo y poeta boliviano-sueco. Fue uno de los organizadores del Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa (Estocolmo, 1991). Ha estudiado informática en la Universidad Real de Tecnología de Estocolmo (Kungliga Tekniska Högskolan) y en la Universidad de Uppsala (Suecia). También estudió matemáticas en la Universidad de Estocolmo, casa de estudios donde además obtuvo una Maestría en Pedagogía y una Licenciatura en Sociología.

Formó parte de la redacción de las revistas literarias «Contraluz» y «Noche Literaria». Sus poemas han sido publicados en varias antologías. Ha participado en diferentes festivales internacionales de poesía. Durante los últimos 15 años ha asistido al discurso del Premio Nobel de Literatura en el salón de la Academia Sueca. También ha asistido a las charlas del Premio Nobel de Literatura en la Biblioteca de Rinkeby, evento que se lleva a cabo, cada año, en colaboración con los alumnos del Colegio Askeby y Bredby. Ha escrito extensos artículos
relacionados con el Premio Nobel de Literatura.

Publicaciones: «Preámbulos y ausencias» (2004), «Con el fuego en la palabra» (2006), «Extraño oficio» (2010), «Réquiem por un mundo desfallecido» (2014), «De Escandinavia a los Andes» (2016) y ¿De qué espejo está hecha la vida? (2024).


Leprosos

Venían
de las cenizas polvorientas y de la sequía
de los campos despoblados
de las murallas sin techo
que detienen a los mutilados.

Venían
de las trancas
del duelo perdido en el desierto
y de las sirenas
que causan desconcierto.

Venían
del abismo
del abandono
y del desprecio.

Venían
a la capital
a tantear el destino
a buscar misericordia
y al Cristo clandestino.

Venían
harapientos y famélicos
y brillaban sus ojos de humildad
y tenían ángeles metidos en el cuerpo
y comían tanta calle
y soñaban con Dios
y con el «hágase su voluntad».

Venían
tocando madera con sus muñones
y gritaban «verdura»
con voz rota por el hambre
y pagaban las muertes con los muertos
y la desigualdad con la limosna.

Venían
a saborear el aire de cada esquina
con la esperanza de estrechar las manos
«piedad por ellos» decían
y nadie acudía a la caridad
el no te conozco
con sombrero en el rostro
el sí, que siempre fue nunca
y escuchaban el ruido de los coches
y esculpían candelabros
ante un futuro desalmado
y lloraban antes de dormir.

Venían
de las cenizas polvorientas y de la sequía.


La vida es la vida como un rayo en caída

La vida es la vida como un rayo en caída
nadamos en el vientre materno
y adivinamos en las noches de mil lunas
el día de los tiempos
para jugar a las rondas de Mistral.

La vida es la vida como un rayo en caída
abrigamos ilusiones y cuidamos a nuestros hijos
caminamos a tientas
con la faena del diario vivir en la nuca
y muchas veces hacia un espejismo
que ha brotado de los troncos dolientes del planeta.

La vida es la vida como un rayo en caída
plantamos árboles para ver en sus frutos nuestros sueños
guardamos recuerdos en las fotos
nada es eterno en la rueda de la existencia
nadie tiene la verdad absoluta
el sable que nos protege
es también el que juzga y nos castiga.

La vida es la vida como un rayo en caída
pasan los años, pasan las nubes, pasan los barcos
somos agua
somos fuego
somos aire
y somos tierra.


Cantar Amor siempre muy siempre

Cuando los astros acostadamente
alicatean alrededor de la tenebrosidad
hormiguean gusanos por los cafetales
y el viento tijerea como una araña de navajas
por eso mismo
en esta vida
de yunque, de piedra y de cincel
cantar Amor siempre muy siempre
es motor, es fogata y es clavel.

Cuando las atalayas de la paz fueguean
por la quietud del mundo en este trajinar
clavadamente claman los ciudadanos de a pie
por el cese de las tempestades
sobre la faz de la tierra
por eso mismo
en esta vida
de yunque, de piedra y de cincel
cantar Amor siempre muy siempre
es motor, es fogata y es clavel.

Cuando alguien catacumbea
con un falso discurso
estrelladamente
todo lo que es noticia
es también cortina de humo
por eso mismo
en esta vida
de yunque, de piedra y de cincel
cantar Amor siempre muy siempre
es motor, es fogata y es clavel.


I griega

Y escribo para los espejos y los vientos no sé por qué
y las miradas acusadoras que me están mirando
y los conjuros de amor en noches de luna llena
y el principio sin final encerrado en un cofre
y las flores que esperamos cada día
y los que están a punto de graduarse
y escribo para la resurrección de las cartas no sé por qué.


A veces

A veces dicen que estoy muerto
y me río a carcajadas en un teatro
a veces dicen que el tiempo cierra las heridas
y me pregunto de qué llaga abierta será el que hiere
a veces dicen que el exilio come las ideas y principios
y yo les digo que tienen la razón.

A veces dicen que los poetas nada hacen
y yo les contesto que se muerdan los labios de envidia
a veces dicen que una mujer desnuda como zancudo pica
y yo aseguro que es la araña la que muerde
a veces dicen que no puedes bañarte dos veces en las mismas aguas
y yo explico que al tercer baño te encuentras con Heráclito.

A veces dicen que las lágrimas reconfortan al espíritu
y yo afirmo que las mejillas son una playa de sal
a veces dicen que un sueño se parece a una cesta de luceros
y yo declaro que el Yo interno se levanta en los confines del misterio
a veces dicen que poner nardos en las tumbas es acordarse del ayer
y yo reitero que la cuarta dimensión es la cicatriz del firmamento.


Adiós

Adiós
porque eres una rueda melancólica
una agonía despuntando en la vía férrea
todo es adiós
el futuro es adiós
la comida es adiós.

Adiós
entre otros miles de adioses
que dividen el bien del mal
hasta llegar a nuevos horizontes
donde la lluvia no es lluvia
y el portón se cerró con plomo fundido.

Adiós
con esta mirada de águila
con este bolígrafo hecho cuaderno
porque no conocen el vocablo perdón
a decir, entonces, desde la lejanía
otra movida es la pieza clave.

Adiós
a ese cuerpo llorón y solitario
que se acuchilla en las venas
por su pecado a flor de piel
y por sus trémulos huesos
que crecen al revés.

Adiós
a la tarde estremecida
entre mantillas y crespones
porque es traicionera como Dalila
o como ese payaso
que quiso ser más que payaso.

Adiós
al tenebroso silencio de las macetas
al pez que salta y se cree Tarzán
porque ahora después del adiós
el secreto se desvela como mercurio
para decir:

Adiós
porque llegaste a este mundo
con todas las maldades juntas
con cara de túnel pasaste los años
y te fuiste
con tu catafalco mal armado.

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