ANTOLOGÍA: MAITALEA

MAYTEÉ CECILIA FUENTES ÁLVAREZ. Firma sus poemas como Maitalea. Nació en Barranquilla en 1991. Profesional en literatura y pedagogía de la Universidad del Atlántico y de la Universidad de Barcelona. Catedrática de la UDFJC de Bogotá. Desde marzo del 2012, ha presentado su obra en Baños de Agua Santa, Ecuador, Lima, Buenos Aires, Barcelona y París. Algunos de sus poemas han sido publicados en la antología de Poetas Bajo Palabra 2014 y 2021, en las revistas Aurora Boreal de Dinamarca, La raíz invertida, The New York Poetry – La flor en que amaneces, entre otras. De la ausencia de las cosas (Ediciones Exilio) es su primer poemario, el cual ganó uno de los Portafolios de Estímulos de la Alcaldía de Barranquilla en el 2018. Omitir Anuncios, de la Editorial Sub-versiones, es su segundo poemario (2025).
Contralto
Imitando la ferocidad sonora de la naturaleza
entre arrullos de aves y ríos
un chico que nació en un cuerpo equívoco
perfecciona la sensualidad de su sexo deseado
Está solo
le acompaña la acústica de los relámpagos.
Lo reconozco otra vez a mis veintiséis años
soy obsesiva con el amor
con hacer el amor de a dos, de a tres, de a cuatro
pero no ha sido fácil dar con factores
para esa multiplicación
Para conseguirlo, habrá que aprender a callar
porque sé las intenciones que se ocultan
debajo de sus calzones, disfrazadas de elogios
a mi buen humor y mi inusual conversación
Antes de sincerarme, prefiero alejarme de sus tóxicos
te quiero y sus hipócritas reclamos
¡Estás perdida! ¿Por qué ya no escribes?
¿Te aburriste de mí?
Quizá convenga más conocer a una mujer arrebolada
y efectuar la operación con sus melones y mis manzanas
Pues un producto exacto es resultado
de números naturales, de cuerpos enteros,
de reales amantes.
Si una de mis células escapara de mí
y a ti viajara en este instante
para hacerte saber cuán desoladas
y hambrientas has dejado a las demás
tú te asustarías
Ah, esta compulsión por pensarte
Pasado eso
yo podría enviarte una fortaleza
un sinnúmero de mis neuronas
para que comprendieras
por qué he pensado tanto en ti
Ciertamente, yo te quiero más de lo que imaginas
pero hoy no quisiera charlar mucho contigo
lo que ahora me mueve es la necesidad de repetir
un momento como el que vivimos hace dos días
un momento en el que pude olvidarme de todo:
Cuando empezaste a rodearme con furia
porque así te lo pedí
nos convertimos en una sola masa, en un ente sin género
que se miraba en el espejo del techo
era un sujeto sin rostro que tenía mi cuello,
tu nuca, mi busto y vientre
tu espalda, cuatro piernas, cuatro brazos
No tengo duda, pude olerlo y tú igual
Sus genitales se hicieron invisibles en la compenetración
Pero se reflejaba toda la pasión
en tus gemidos sinceros y tus palabras breves
Era una melodía a la que le pusimos ritmo
hasta que pude saborear el fluido que
justo en mi boca, en forma de traslúcida
y fresca agua de ti emergía.
Probablemente, provengo del linaje de Caín
de ese que ofreció a Dios lo mejor que tenía,
su hermano Abel
Soy un hombre mal juzgado
La firmeza de mi carácter
me impide bajar la cabeza ante otro
que apenas si puede alzar la suya
Mis robos no fueron más que frutos de mi osadía
viví bajo el yugo de individuos que se dicen justos
y toman para sí las mejores cosechas
¿Trabajar? En cierto tiempo fui honrado y de ello
solo recibí latigazos y no victorias
No hay bondad en el corazón de ningún humano
Él se esfuerza para dar placer a sus ojos
¿Por qué habría, entonces, de arrepentirme
de aquello que hurté para satisfacción de los míos?
Todavía me resta ver cómo un cuervo
devora los ojos de este fatuo
que ni aun siendo rey de burlas y estando a mi lado,
acepta su derrota
Medito nuevamente acerca del poder de las generaciones
¿Soy un descendiente de Caín?
¿Soy como él que, ante la incomprensión de una orden
fue tomado por malvado?
Tengo al menos la certeza
que más lo fue quien exigió holocaustos
y aunque siendo Dios nada necesitaba
hoy sacrifica con propósito incierto
a su supuesto hijo, entre malhechores.
MADRUGADA DE OCTUBRE DE 2022
Temer la respuesta de una guerra nuclear
es despertar cuando la bombilla callejera
se esfuerza por hacer mejor su trabajo
En el trayecto hacia el alba,
imagino las astillas sobre mi cuerpo
Y si no hay cuerpo,
no hay cenizas que alcancen a despedirse de papá
Y si no hay papá, no hay hermanos
ni motivos para correr hacia la Catedral de sal de Zipaquirá
Abrazar la idea de un guerra nuclear
es creer que hay para todos los humanos
otra física, otro lugar, otra posibilidad
Un descanso en donde seamos quienes,
sin permiso y felices,
apaguemos nuestra luz
y nos volvamos escarabajos.
CAMILO VIAJA AL FONDO DEL MAR
A 150 metros de profundidad
podría insistir en buscar a las sirenas,
pero prefiere crear un vehículo
para detectar la absorción del carbono
y así conocer las escamas nocivas
del efecto invernadero
Camilo vive entre Miami y sus aguas
está algo intranquilo
Desde 2025 la política
es que no puede visitar su país
No valoran sus lecturas
océanos caudalosos
Tiene papeles en regla
Migración, sin embargo
solo ve en él a un doctor extranjero
CABALLERO
Cuando me abro cual paraguas
sé que se ha venido
porque gotas de lluvia aparecen
en la cortina de sus brazos
A MAMÁ
De la foto de un ocho de diciembre en un abrazo
sin velas aún encendidas
De “la nena consentida de la casa, tiene sueeeñooo, sueño,
sueño”, cantado a mis dieciocho años en medio del miedo a
quemarme en el infierno
De la vez que, en medio del desayuno,
cogió un carrito hecho de tapas y una cajita de madera,
y metió en él llaves y cositas y recorrió la mesa
por unos segundos
De esa mujer que a veces se vestía de niña y nos hacía reír
De la emoción de la única vez que se atrevió a intentar nadar
en la piscina
Siento que no avancé, dijo, y le respondí,
mira dónde estabas antes ¡avanzaste, mami!
De la vez que nos llevó al martes de carnaval,
como cada año, pero hubo uno en que
el desfile el grupo Atimbalada
lucía los disfraces de su desvelo
De los domingos en los que llegaba a visitarla
y veía su afán por cocinarme lo que me gustara
De las pocas ocasiones en que duré dos o tres días
sin llamarla y ella entonces, me telefoneaba
Ajá, niña ¿cómo estás? Ya me tenías preocupada
De todo eso, día a día, me acuerdo yo
De cada una de las venas fluyendo en mí, me acuerdo yo
Siento que no debo escribir este poema.
Quiero es que se me vean los tejidos en carne viva
pero quiero publicar este poema ahora,
semanas después de haberlo escrito
Y dejar claro que llevaba una vida evadiéndolo
Quiero leerlo ahora, aunque no creo que ella ya lo escuche
porque mamá murió
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