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ANTOLOGÍA: VIKTOR CAMPBELL

VIKTOR CAMPBELL es artista plástico barranquillero, poeta y docente de idiomas. Ha ganado un par de convocatorias de cuento y poesía —las suficientes para no rendirse— y ha perdido muchas más, las necesarias para entender que el talento y la constancia son igual de importantes en el mundo del arte y en cualquier disciplina.


Preciso que te vayas

No es un decir.
Es un acto.
Inmediato.
Cruel.
Lúcido.

¡Es preciso que te vayas!

Deja lo que nunca fue tuyo.
Abandona la ira
y a las mujeres
y a los hombres
que nunca te pertenecieron.

¡Vete lejos!

A un lugar que devore
cada uno de tus ojos negros.

Escóndete detrás de tu falsa certeza
en un hueco de la luna
detrás de tu noche
debajo de las piedras.

¡Es preciso que te vayas!

Sin lágrimas.
sin cortes en las muñecas.
sin explicaciones.

Vete donde no escuche
los perros que aúllan en tu voz
ni el agua que nace en tu centro
ni el rocío, ni la luz indeseable
que se cuela en mi mañana.

Vete descalzo
hasta el fondo del mar
donde no puedas incendiar mis libros
ni subrayar con rojo tus miserias en mis márgenes
donde las palabras no dejen su patria.

¡Vete a matar y a mentir!

Llévate tus promesas mal dobladas
tus domingos sin bañarte
deja mi taza, mi cama, mis gatos
Y ese poema que fingiste entender.

Por todo y por lo innombrable
por lo que no se recuerda
¡Preciso que te vayas!


Paz

Paz.
Concepto inerte
Alta y primitiva
Animal nuevo.

Llamarla
no da paz
saborearla
causa angustia.

Es una canción de templo
un acto cívico
un hombre abatido
una jaula que espera abierta.

En las tardes se arma hasta los dientes
lucha para ser dicha
grita, exige volver a nacer
a ver si alguna vez
Acertamos en su color
y género.

Lo que nombro no tiene plumas
ni manos blancas
ni negros los ojos
ni siquiera tiene cola
ni largo el cabello.

Es una oda sin versos
una lucha de cosas borrosas
que se sueltan en las plazas.

Duerme con hambre sobre cartones
mendiga de besos
Puñal, corazón y delirio.

Su nombre.
no suena a nada
es nada
es todo.

Es un conflicto
de letras
Entre la tierra
y el hombre
que la imaginó
así, diáfana
e ingenua.

La paz no busca maíz en los parques
aterriza, mas no vuela
es un silencio vendado
una bala perdida
medalla de tela.

Paz:
exhalación
mordaza
y guerrera
entre sus mil palabras
y pobres letras

La paz no es más que una calle de palomas muertas.


Soy

Soy ese alguien que llega tarde al mundo
y aun así lo recuerda.

Contemporáneo del fracaso
hermano de los que brillan
Solo cuando arden.

Llego cuando la fiesta ya es ceniza
cuando Dios ha cerrado los ojos
y sobre las calles corren rabiosas promesas.

Soy quien llora en las tardes con amargura
quien escucha cómo respira la noche
quien recoge palabras heridas
y da gracias cada vez que una de ellas
decide no matarme.

Soy el dueño de esas mismas palabras
y de todos sus pájaros
que solo me obedecen
si las atrapo en pleno vuelo
sin romperles el canto
ni mentirles el cielo.

A veces me muerden

Me dan de picotazos
a veces me dejan sin sangre.

Soy quien ve un cuerpo
y ve una casa en llamas
ve una ausencia
y oye el mar completo
ve una palabra
y sangra por escribirla.

Soy un testigo inútil y necesario
alguien que no salva a nadie
pero lo es todo para ese nadie
que camina conmigo en la sombra.

Cargo la culpa de los viejos
de decir lo que otros dicen en silencio
de vivir moribundo y enfermo
para que el mundo no finja estar sano.
Soy el que no sabe vivir
sin hacerlo
el que escribe
Sabiendo que cada verso
acorta la noche
y la vida.
Soy el que no sabe vivir sin decirlo.


No desperdicies todas las lluvias

No desperdicies todas las lluvias.
En una sola sentada.
En un solo suspiro.

No permitas que toda el agua.
—Esa que te alcanza apenas.
Para un día.
Para un llanto—.
Te suba hasta el cuello.
Y te deje sin voz.

No desperdicies la lluvia así.
Esperándola toda una vida.
Para gastarla el primer día del año
Recordando todas las anteriores.

La corriente sobre el pedregal avanza
y cuanto más se acerca a la lluvia
más se desbarranca.

No te despiertes soñando
que llenas tus bolsillos
con las piedras más solas del arroyo
que te lanzas del barranco más lleno de vacíos
o que caminas bajo la lluvia leyendo a Pizarnik.

Nunca la nostalgia del mar
ha traído el mar
a mojar los pies de nadie.

Para eso hay que levantar el vuelo
atravesar la lluvia empapados
sin promesas
ni paraguas
hasta llegar a dormir
en el fondo de ese mar
que alguna vez.
fue lluvia.


¿Qué es la soledad?

La soledad es un insecto que llama la lluvia
un silencio con forma de cuerpo
una sombra que se sienta a la mesa
cuando todos ya se han ido.

Es el murmullo de un mar de conchas
un reloj que ríe a carcajadas en una casa vacía
un señor muy viejo que ignora que ha muerto.

La soledad no siempre duele
a veces florece en la calma de las venas
teje pañuelitos por las tardes
abre ventanas soleadas hacia adentro.

Es un desierto de espejos
una música sin instrumentos
la pausa entre dos abrazos
el lugar donde el alma
aprende a escucharse.


EN ESTE INSTANTE

En este instante
se abre un vientre
se sella una tumba
se aprende a amar
y alguien
sin decirlo
piensa en partir.

Aquí florece un jazmín.
bajo la luz gris de noviembre
entre el murmullo óseo de este día.

Hacia donde viaja la memoria.
crecen frutos con piel de ópalo
y los pasos de la gente
suenan como gritos
de campanas sumergidas.

Aquí el viento abre y cierra
los cuerpos.
cada vez más rápido
cada vez más frío.

Sus alas sucias
rozan el vidrio de las horas
para robarle a la noche
una luna.
un aullido
apenas un fragmento.

Allá, donde tu nombre.
es comida para hombres
no hay hombres
solo un valle de espinas
y un río inmóvil
que guarda el color
de todos tus olvidos.

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